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Ser un activista es parar con la agresividad de la agroindustria

 A continuación les compartimos el mensaje que el ideólogo de la Revolución de la Cuchara, B.A.P, nos dejó este domingo en una conferencia dictada desde Puerto Rico.

Hoy quiero hablarles de la agresividad y cómo debemos protegernos de ella. Cuando tus relaciones se basan en la agresividad, pierdes la habilidad de la convicción, del razonamiento y el poder de manejar la belleza del intelecto.

Las personas que practican la agresividad se distinguen en varios aspectos, algunos de ellos son: levantar la voz de manera excesiva e intimidante, chantajear a otros, engañar y llegar incluso a las amenazas de violencia física o a la violencia misma. Todo ello indica que esas personas no practican el bello arte del pensar y reflexionar y mucho menos se acercan a la espiritualidad. Guiados sólo por sus fines egoístas, ellos acuden a diferentes tipos de violencia: física, verbal e incluso peores. Un ejemplo de ello es el caso de las fuerzas militares, otro caso es el de los criminales.

Las fuerzas militares actuales, que no tienen ninguna base en el amor o el respeto de los seres, sólo logran sus objetivos creando temor en los demás. Los criminales basan sus actos sólo en la violencia. Otro ejemplo que pareciera pasar oculto, pero que es completamente agresivo es el de la industria agraria contemporánea. Ese es un tema muy de moda en estos días, pues la gente en los campos se está comenzando a dar cuenta que están siendo engañados.

 

¿Dónde se ve la agresividad en la industria agraria?

 En la creación de semillas suicidas que no se reproducen y además en la toma de patente de ellas, penalizando la reproducción de semillas comunes que se han utilizado ancestralmente durante millones de generaciones mediante la creación de leyes que impiden que la gente del campo pueda reclamar lo que es justo, llegando al punto de confiscar sus semillas y destruírselas. Es tan injusto y agresivo el actuar de esas compañías multinacionales que buscan controlar las semillas y la producción de alimentos que están impulsando leyes que penalizan a las personas que tengan semillas transgénicas en sus campos, aunque haya sido que ellas llegaron allí debido al viento o a la polinización. Así se crean los terrores más diversos. La famosa empresa Monsanto acaba de contratar una compañía llamada “black water” que es una organización militar privada de los mercenarios más temidos del planeta. Entre ellos ya hay un contrato de medio millón de dólares para crear terror hacia las organizaciones internacionales que luchan contra los transgénicos, creando discrepancias entre ellos y utilizando quién sabe qué otras artimañas para esto.

 La agricultura industrializada y la supuesta “revolución verde” no han sido más que una gran mentira a través de la cual se quiso invadir los campos agrícolas con químicos que previamente han sido utilizados para manufacturar bombas, como la urea, por ejemplo. De esta manera, ellos han tratado de controlar el mercado de la comida del Planeta entero mediante los fertilizantes que les ponen a los cultivos, además de la imposición de un sistema no natural de monocultivos y de la adquisición de tierras mediante acuerdos políticos sucios.

 En un inicio nadie se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, la gente pensaba que estas compañías multinacionales estaban trabajando contra el hambre mundial, pero a estas alturas, hasta el último campesino se ha dado cuenta de la agresividad contra la libertad detrás de todo esto. El único resultado detrás de ello es: hambre y miserias para los campesinos y para todo el resto de la sociedad. Imaginen lo grave de la situación: unas pocas personas detrás de unas compañías internacionales están tratando de apoderarse de la agricultura en todos los países, en el mundo entero, manteniendo a los gobiernos sobornados o amenazados para mantener sus intereses egoístas. Eso no es saludable. Eso es agresivo y hasta demoniaco. Sin exagerar, podemos calificar a estas personas como sin corazón e incluso sin cerebro, pues su forma de actuar va en contra de los intereses de sus propios hijos. Están en un estado de ignorancia muy profundo y necesitan ser iluminados para salvar el Planeta de un desastre peor de lo que ya existe. Porque la situación actual es mala… solo si queremos ir de mal en peor debemos dejar todo como está y mantener silencio. Caso contrario, debemos hacer algo.

Esa es la clave para resolver todas esas problemáticas: convertirnos en activistas contra todo este desastre, pero activistas respaldados en la no violencia y en el amor. Porque sin amor no se soluciona nada.

¿Cómo volvernos activistas ante todo esto?

 Una de las cosas que tenemos que aprender al respecto, que es quizás lo más difícil, es controlar nuestros sentidos y dejar de consumir cualquier producto que tenga ingredientes transgénicos. Hay muchos alimentos que están dentro de esa categoría, hay que identificarlos y eliminarlos por completo, pues casi todos los productos que contienen granos y aceites son de origen transgénico. Requiere trabajo convertirse en un activista, pero es la hora de hacerlo, para salvar nuestra vida y el futuro del Planeta. Es posible que por costumbre consumista y por comodidad no queremos cambiar ni volvernos radicales en este aspecto, pero el precio que vas a pagar si sigues alimentándote con transgénicos es una enfermedad asegurada. Basta tan sólo observar cuánta gente está muriendo de cáncer, tiene tumores o quistes, etc. Estamos rodeados e infectados por todas estas enfermedades que tienen su origen en los alimentos llenos de químicos. La gente pierde la fertilidad debido a ello y, aunque no lo quieren aceptar, este es un desastre creado por el mismo ser humano.

Estamos completamente ilusionados con productos que creemos que son indispensables pero que sólo dañan nuestra salud.  El fluor es otro ejemplo de ello, nos dijeron que las cremas de dientes debían tener fluor para mantener una dentadura saludable, pero ese es otro químico que sólo hace daño al cuerpo y no garantiza nada. Los antibióticos son otro ejemplo de ello. Sólo mentiras establecidas por compañías que buscan controlar a la gente. Yo planteo todo esto en nombre del Pacto Mundial Consciente – IKWASHENDWNA y confirmo que el control de los sentidos es la única forma de ejecutar un bloqueo y boicot mundial que produciría un verdadero cambio. Porque, así como lo comprobó Mahatma Gandhi, sólo a través del boicot es posible sacar a un imperio, no se logra con enfrentamientos agresivos, sino no comprando lo que el imperio quiere vendernos.

Aquellos que se comportan con agresividad añoran que les respondas con agresividad y no con amor o sabiduría, porque, cuando son combatidos con agresión, ellos tienen la excusa para volverse aun peores. En esos momentos sacan las armas más terribles para pelear, se sitúan como víctimas y luego terminan subiendo los impuestos al pueblo. No es más que un negocio redondo de los mismos agresivos que están tratando de controlarnos.

Las guerras no son más que negocios de gente sin corazón. Por eso debemos tomar el compromiso de informarnos, de tomar consciencia y actuar con amor de manera incondicional. Ese es el objetivo del Pacto Mundial Consciente. La  única defensa de nuestra parte será no comprarle nada a ese imperio que quiere aplastar a la humanidad, no invertir ni un centavo en transgénicos, en colorantes, en glutamato monosódico y otros productos químicos presentes en los alimentos. Sólo trabajando juntos y organizados podremos lograrlo. Celebrando siempre a los campesinos y las culturas ancestrales como aquellos que mantienen nuestra vida saludable.

Debemos mantenernos firmes para no participar de la agresividad de los imperios multinacionales y también entusiasmar a otros en este boicot. Buscar un ideal superior, un placer más allá de lo que puede ofrecer el mundo de explotación material.

Debemos consumir sólo lo que cocinamos o sabiendo el origen de cada ingrediente, comida vegetariana, orgánica, sana, limpia, libre de químicos, de transgénicos y de productos sucios. Productos lácteos libres de crueldad y maltrato. Nada de cremas químicas, quesos plásticos, azucares refinados. Nada de eso nos hará libres. Incluso les tengo la solución a quienes tienen problemas de renunciar al helado, para ellos les recomiendo mi receta personal del mejor helado del mundo:

-Tome un poco de uvas, colóquelas en el congelador y déjelas allí hasta que estén bien duras. Cuando se encuentren completamente congeladas, las sacas y esperas unos minutos. Luego, las pones en tu boca y las dejas derretirse suavemente 🙂 y vas a tener el mejor helado que hayas comido antes. Sin nada de químicos, sin azúcar refinado, ni nada de eso. Un verdadero deleite desde los niños hasta los mayores. Tienen que probarlo y se van a dar cuenta que ya no necesitan gastar dinero en helados con ingredientes químicos y llenos de azúcar refinado que al principio pareciera un néctar de dulzura, pero no es más que veneno para tu cuerpo.

Entonces mis queridos, manos a la obra, manos al néctar. Para difundir conciencia activista y ambientalista a todas las almas.  Sólo de esta forma podemos liberarnos de la presión de los picaros demonios que quieren apoderarse del Planeta entero y así esclavizarnos a todos.

Con estas palabras me despido por hoy.

Me hace muy feliz saber que seguimos adelante, juntos de corazón en esta lucha. Guiados por el amor.

Su siempre bienqueriente,

 B.A.P

Adriana

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Adriana
Socióloga, dedicada al servicio de proyectos como La Revlución de la Cuchara, el Pacto Mundial Consciente y otros que tienen en común el objetivo de proteger la Madre Tierra.

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