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Reflexión sobre experimentación en animales

 

La práctica de la experimentación en animales ha sido realizada oficialmente desde el código Nuremberg hecho después de la época de los Nazis en la segunda guerra mundial (puesto que estaba prohibido usar animales para experimentos médicos y principalmente militares, entonces utilizaban a los judíos como sus objetos de estudio en el laboratorio).

Según esto, luego en 1964 en la declaración de Helsinki hecha por “la XIII Asamblea Médica Mundial cita que la investigación médica en sujetos humanos debe ser basada en pruebas de laboratorios adecuadamente realizada y en experimentación con animales”1.

Teniendo lo anterior en cuenta, se puede llegar a reflexionar sobre el imperante antropocentrismo que sin reservas, se le escapa intencionalmente pensarse críticamente, y al sujeto analizar su entorno y el papel que cumple dentro de él, y aún más que eso, a sabiendas que tiene la capacidad de reflexión, cómo hacer para mantener el ecosistema al que pertenece sin alterar el bienestar y el ciclo natural de la vida en él. Por tanto, es más importante pensarse en un entorno ecosistémico y no en un planeta sólo de intereses humanos.

Las personas que avalan la experimentación en animales lo argumentan respecto al avance de la ciencia usando modelos animales, y además concluyen que es vital utilizarlos para desarrollar medicamentos, vacunas, etc. Pero realmente históricamente se puede evidenciar que muchas de las investigaciones han sido fracasos, y muchos de ellos no sacados a la luz pública.

Por ejemplo, “La prueba de irritación ocular de Draize, en la cual conejos anestesiados tienen sustancias irritantes aplicadas a sus ojos, produce resultados que son intrínsecamente poco fiables en la predicción de toxicidad en humanos. Humanos y conejos difieren en la estructura de sus párpados y córneas, así como en su capacidad para producir lágrimas. De hecho, cuando se comparan los datos de conejos y humanos sobre la duración de la inflamación ocular después de la exposición a 14 productos domésticos, diferían en un factor de 18 a 250,81. Una batería de pruebas in vitro sería menos costoso y probablemente mucho más preciso que el Draize”2 y 3

Experimentos en animales 2

Otro ejemplo, “Los artefactos de los movimientos inducidos no naturales en animales han engañado a los investigadores; Machelord et al. Reportó más de 4000 estudios demostrando la eficiencia de más de 700 drogas en modelos animales de movimiento. Cerca de 150 drogas subsecuentemente probados en ensayos clínicos en humanos no ha demostrado ningún beneficio”4

Aún más, “la Fialuridina (un medicamento en prueba) parecía segura en pruebas con animales, pero causó insuficiencia hepática en 7 de las 15 personas que tomaron la droga, 5 de ellos murieron y 2 de ellos requirieron de trasplante de hígado”5 .

Aun así, son muy pocos ejemplos de los muchos fracasos presentes en la historia de la ciencia usando animales como modelos de estudio.

Actualmente hay muchas maneras de probar nuevas invenciones, entre ellas, el cultivo de tejidos celulares, el desarrollo de software especializados y la herramienta estadística, entre otras.

Biológicamente, en la mayoría de casos los animales usados en laboratorio son vertebrados que comparten características en común con los humanos, pero con los cuales hay también muchas diferencias anatómicas, fisiológicas y patológicas; esto hace que cada sistema en su complejidad al presentar una enfermedad, ésta tenga efectos en todo ese sistema y por ende tenga ciertas conexiones e interacciones entre los componentes de dicho sistema que difieren entre cada especie y organismo biológico.

Una buena excusa para publicar rápidamente, y el mayor número de publicaciones científicas (así sean casi que irrelevantes), y así obtener más estatus y ganar más dinero, sin pensarse en el ejercicio de su práctica de laboratorio. Entonces, la ciencia al investigar y al proponer soluciones a problemáticas debe considerar las maneras en que utiliza las herramientas y recursos para investigar. Para ello es fundamental el papel del investigador en esa reflexión tanto grupal como individual, y por lo cual ya no ser una máquina más que produce más y más papers, más y más lucro, sino un científico comprometido con las consecuencias de sus acciones; y con el trato adecuado y respetuoso hacia los componentes ambientales (vivos y no vivos).

La influencia de algunos sectores ha sido de gran impacto al respecto, así, como referencia al texto una mirada crítica a la experimentación animal8, Las multinacionales farmacéuticas les conviene mantener el monopolio de la experimentación como un utensilio para desarrollar nuevos medicamentos cumpliendo así con las “normas requeridas”, de modo que cuando aparece un fármaco que produzca algún efecto adverso, se limpian las manos diciendo que cumplieron con el reglamento. Por tanto, la responsabilidad social debe ser más extensiva, cubrir el entorno social ecosistémico integral.

Los experimentadores tratan de imitar las condiciones reales del suceso en experimentación. En lo cual les generan estrés, le alteran el pulso sanguíneo, los niveles hormonales y la respuesta inmunológica a los animales. Por ello, tampoco puede esperarse una respuesta ideal respecto a ese organismo. Todo esto debido a algo que parece que se desconociera o se opacara en los experimentos y es el sufrimiento animal. Hace poco, la universidad de Cambridge publicó un texto anunciando algo que era más que obvio: “The Cambridge Declaration on Consciousness”6 donde dice que la ausencia de neocórtex (presente únicamente en Humanos y es lo que le da la “consciencia” a éste) no parece ser un preludio para que un organismo presente estados de consciencia. Afirman además que los animales no humanos también tienen la capacidad de exhibir comportamientos intencionales. Dejando muy en claro que reconocen que pueden sufrir dolor, estar felices, y ser conscientes de ello.

Experimentos en animales 1

Paradójicamente, según la declaración universal de los derechos de los animales, en su artículo 2 dice:

a) Todo animal tiene derecho al respeto.
b) El hombre, como especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos, violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.
c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

Y en el artículo 8 dice:

a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como de otra forma de experimentación.

Cuestiono sobretodo este fragmento: el apartado b) del artículo 2 respecto a a) del artículo 8. Pues al no tener derecho a exterminar, de alguna manera se estarían contradiciendo al aceptar la experimentación animal y aún más al aceptar su muerte (sea o no sea con “sufrimiento físico o sicológico” en los experimentos).

Por tanto, es indispensable retomar las discusiones al respecto, y no con la objetividad insipiente con que muchas veces se toman decisiones jurídicas al respecto, quizá por razones de conveniencia o de facilidad práctica para mitigar un poco el desasosiego de no poder establecer un método de experimentación completamente comprobable.

Casi todos los científicos están de acuerdo en que debe reducirse el número de animales experimentados, además de implementar otras técnicas y alternativas…. Por tanto es una señal de preocupación por el uso de animales. Será una preocupación netamente moral, quizá los resultados de los experimentos y el gran uso de animales con pocos resultados palpables sea su respuesta, o quizá lo más probable es la presión que ejercen algunos grupos, investigadores y personas conscientes de esas vidas, de los cuestionables resultados y de que se puede investigar utilizando más herramientas tecnológicas y desarrollando (con mucha más inversión) no sólo técnicas alternativas, sino las técnicas de obtener resultados más confiables y amigables sin experimentarlos en animales.

Según Oscar Horta en su escrito: “La desconsideración de los animales no humanos en la bioética”7, la bioética no ha tomado en serio la cuestión de la experimentación animal aun cuando se realiza de forma abundante, generalizada e institucionalizada. Analiza un rastreo hecho por varias revistas de habla hispana publicadas desde el 2004 hasta el 2008. Y concluye que la mayoría de revistas no publicaron ningún trabajo al respecto; y las que publicaron tocan el tema “de forma totalmente tangencial o marginal” y que en su mayoría “dan por sentada la justificación de la experimentación con animales no humanos y/o argumentan básicamente en contra de la consideración moral de estos”.

Luego, se pregunta cómo podría estar justificada la desatención; y concluye que no hay motivos para tal desatención, pues: la utilización de animales en laboratorio es cuantitativamente muy alta (anualmente ascenderían a más de 115 millones en los laboratorios) y comparándolos con cifras de otras cuestiones bioéticas las supera enormemente; la experimentación en animales no es inocua a éstos, pues éstos presentan conductas plásticas, una fisiología con sistema nervioso que producen consciencia en ellos, explicada a través de una lógica evolutiva; la experimentación genera sufrimiento físico y sicológico que no es explicable desde el punto de vista de que poseen una capacidad cognitiva inferior a la del humano; además la cuestión tiene relevancia moral, puesto que tanto humanos como animales no humanos poseen la capacidad de sufrir y disfrutar, independientemente de la capacidad cognitiva en el humano.

Por tanto, dice que es fundamental que estos temas sean más tratados críticamente en las revistas de bioética.

Así pues, no sólo los comités de bioética, sino también los investigadores, los docentes y los estudiantes deben analizar profundamente la utilización de animales en la experimentación, teniendo en cuenta todos estos aspectos descritos alrededor de este tema (casi que tratado sólo en los laboratorios como un ejercicio más en los deberes institucionales).

Además, es fundamental que cada persona pueda tomar iniciativas propias de no consumo de cosméticos y demás productos experimentados en animales.

stopanimaltesting

No se debe considerar a los animales como unos recursos más; la facilidad no es excusa para la obtención de conocimiento si éste perjudica de alguna manera a algún ser vivo consciente, pues la capacidad de raciocinio del ser humano puede engendrar muchas más invenciones tecnológicas para tales fines, sin interrumpir la vida de millones de animales inocentes que sufren dolor, ansiedad, miedo, al igual que los humanos.

1 : Lic. Luis Cuesta Brey, Dra Kyrenia Sánchez Rodriguez. Aspectos éticos de la experimentación con animales. Revista Bioética, Mayo-Agosto, 2007.

2 : Fano A. Lethal Laws: Animal Testing, Human Health and Environmental Policy. London, Zed Books, 1997, pp 157-159.

3 : Langley G, Fisher G. New Perspectives in Cosmetic Toxicology: Non-animal Tier-Testing Strategies. London, International Fund for Animal Welfare, 1995.

4 : Macleod M. What can systematic review and meta-analysis tell us about the experimental data supporting stroke drug development? International Journal of Neuroprotection and Neuroregeneration 2005; 1: 201.

5 : McKenzie R, Fried MW, Sallie R, et al. Hepatic failure and lactic acidosis due to fialuridine (FIAU), an investigational nucleoside analogue for chronic hepatitis B. New England Journal of Medicine 1995; 333: 1099-1105.

6 : The Cambridge Declaration on Consciousness. By Philip Low and edited by Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van

Swinderen, Philip Low and Christof Koch. UK, on July 7, 2012,

7 : Horta Óscar, La desconsideración de los animales no humanos en la bioética. ISEGORÍA: revista de Filosofía moral y política, julio-diciembre, 2010.

8. A Critical Look at Animal Experimentation. Medical Research Modernization Committee, 2006 Christopher Anderegg, M.D., Ph.D. Kathy Archibald, B.Sc. Jarrod Bailey, Ph.D. Murry J. Cohen, M.D. Stephen R. Kaufman, M.D. John J. Pippin, M.D., F.A.C.C.

Marcela

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