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De Lisa Simpson a Mr Burns.

Del particular matrimonio de Homero Simpson y Marge Bouvier, la más inteligente es Lisa, sin duda… y bueno Maggie que ahí viene. Bart es divertido y tal pero si de sensatez hablamos Lisa es la más. El siguiente paso, después de reírse un rato por media hora o por muchas medias horas, sería aprender de ella y como mínimo dejar de comer animales, digo.

Como padre de estos tiempos, Homero tiene lo suyo. Hace lo que puede, es noble, pero es evidente su limitación cerebral, sobre todo cuando de comida se trata. El asunto de la comida parece secundario pero cuando es únicamente la lengua la que domina el panorama, y papila gustativa mata neurona, el proyecto de ser humano no promete mucho. El siguiente paso es, mientras nos quede algo de cerebro, meterle esmero e imaginación al asunto y saber que se puede comer rico, sin estar llevándose la vida de otros y el equilibrio del planeta por delante.

De la típica ciudad que puede ser Sprinfield el tipo más mala onda, con quien no quisiera uno nunca colaborar, ni entregarle su dinero, ni ponerle atención, ni caer en sus garras, es de lejos, el Señor Burns. El siguiente paso, después de burlarse de su patetismo en entretenidos ratos frente a la t.v. sería no comprarle al Señor Burns de tu propia ciudad todo lo que ofrece. Cada producto empaquetado, cada centro comercial, casa almacén de cadena, cada gaseosa tiene detrás un Señor Burns, sin duda.

Tannn tantantatan tantantatan tatata tann tatatannn…

Los simpsons
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Alejandro Arango

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Si todo fuese más fácil seríamos más buenos. Por supuesto no debería estar supeditada nuestra bondad a la comodidad pero es así. Si revisamos las elecciones que hacemos en nuestra vida diaria, compras, horarios, lugares, distancias, nos vamos a dar cuenta de como la comodidad se ha apoderado de nuestra capacidad de pensar. El mundo lo mueve la comodidad. De hecho muchas campañas de activismo en diversos órdenes se desgastan en sólo dar razones sin saber que sin dar posibilidades, por más que lo entiendan, la gente no va a cambiar. No debería ser así, ya lo dijimos, y no siempre es así. Pero es un hecho que el factor comodidad, por no decir pereza, es algo a tener en cuenta. Y toda campaña debería considerarlo.