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Invasores, individuos amenazados por el ecologismo especista. Ensayo #JuevesLiterarios

Por: Diego Alejandro Londoño Correa.

Estudiante de último semestre de Biología, Universidad de Antioquia.

El pasado 28 de marzo, fue publicada una nota en el diario español El País, titulada “Guerra científica contra los gatos”[1] donde se expone cómo los gatos asilvestrados en diferentes islas del mundo han logrado acabar con el 14% de todas las especies de animales vertebrados declaradas como extintas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Es un porcentaje considerable si tenemos en cuenta que representa el efecto de una sola especie, un porcentaje comparable sólo con el del ser humano[2]. La estrategia para el control de esta catástrofe para la biodiversidad mundial ha sido la de asesinar a dichos gatos, siendo los asesinos, en este caso, los humanos.

Esta estrategia ha dado muy buenos resultados a la hora de conservar especies nativas, como lo muestra un estudio reciente publicado en la revista científica PNAS el 21 de marzo[3], y ha dejado muy contentos a numerosos ecologistas y biólogos conservacionistas que han estado de acuerdo en usar dicha estrategia no sólo con los gatos, sino también con otras especies llamadas “invasoras” como las ratas o las cabras. Pero ¿esto deja a todo el mundo feliz? Aparentemente no; numerosas organizaciones animalistas y antiespecistas han alzado la voz[4] contra estas estrategias usadas por los ecologistas para conservar la biodiversidad. ¿De dónde surge tal conflicto? ¿Es correcta la creencia popular de que el ecologismo protege a los animales? ¿Tienen el ecologismo y el animalismo antiespecista los mismos fines y valores? ¿Es el ecologismo, en su versión más popular, especista? Estas son algunas de las preguntas que pretendo desarrollar y dar respuesta en el presente ensayo.

Para comenzar debemos tener claros ciertos términos y conceptos. Las islas guardan una cantidad desproporcionadamente mayor de biodiversidad cuando se compara con tierra firme o regiones continentales[5],[6]; pero también es en las islas donde han ocurrido cerca de dos tercios de las extinciones recientes. Los mamíferos invasores no nativos son la principal causa de extinciones animales en las islas, y la erradicación de estos mamíferos es una herramienta de conservación cada vez más común, de hecho se ha intentado en más de 700 islas del mundo3. El término “mamíferos invasores” se enmarca dentro del concepto de especies invasoras, cuya definición según la Convención sobre Diversidad Biológica(CBD) es: “Especies no nativas que son introducidas deliberadamente o de manera accidental por fuera de su hábitat natural donde éstas se establecen, proliferan y dispersan de tal forma que causan daños a los intereses del hombre[7]”. Una definición de corte antropocéntrico al tener como foco sólo los intereses del hombre. Una definición más general la da el Instituto Humboldt: especies introducidas que se establecen como poblaciones auto-sostenibles en ecosistemas naturales,  donde proliferan y tienen interacciones negativas con especies nativas, por lo que son denominadas especies invasoras[8]. Una especie nativa es aquella que se encuentra dentro de su área de distribución natural u original (histórica o actual) de acuerdo con su potencial de dispersión natural[9]. Estas dos definiciones sirven más para los fines de este ensayo, a pesar de obviar el debate sobre el concepto de lo original y natural frente a lo no-natural o artifical, debate del que no me ocuparé en este escrito.

Las especies invasoras pueden ser perjudiciales para las nativas, y esto sucede porque a menudo las primeras tienen un mayor éxito en su reproducción y supervivencia -lo que los biólogos llaman fitness– frente a las últimas, lo que puede implicar que cuando una especie invasora compita con especies nativas, la invasora pueda terminar ganando y extinguiendo a una o más especies nativas. Pero la extinción puede darse no sólo por competencia, también puede darse por depredación, de modo que si se introduce un depredador invasor, las especies nativas pueden no adaptarse rápidamente a la presencia de este, con la consecuencia de una reducción en su tamaño poblacional a tal punto que podría resultar en su extinción.

Las extinciones de especies reducen la biodiversidad, lo cual preocupa a ciertos grupos humanos, en mayor medida a los ecologistas. Lo que tiene valor para los ecologistas son las especies y los ecosistemas, es decir, se preocupan por conservar estos dos elementos y emprenderán acciones cuando alguno de estos se vea amenazado. Esto permite que estén completamente de acuerdo con el asesinato de animales invasores, mientras ello ayude a conservar lo que les importa, por ejemplo, las especies[10]. Aldo Leopold, un reconocido ecologista y conservacionista estadounidense expresaba que independientemente del daño o del beneficio causado a los individuos “algo es correcto cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es incorrecto cuando tiende a otra cosa”. Las entidades moralmente considerables, entonces, no serían los individuos sintientes, sino los ecosistemas donde éstos habitan, o bien las especies en su conjunto[11]. Dado esto, el ecologismo tenderá a defender intervenciones en la naturaleza siempre que el bien de un ecosistema así lo exija, aunque de ello resulte el asesinato en masa de sus integrantes[12]. Es importante señalar que esto no aplica para el ecologismo antropocéntrico[13] que posee otro fundamento de valores que no interesan en la presente discusión.

Desde aquí puede plantearse un primer problema de valores dentro del ecologismo: si lo que importa son los ecosistemas y las especies, y no los individuos, esto plantearía aceptable el asesinato de humanos que estén afectando a uno o ambos elementos que se consideran valiosos. De hecho esta es la posición de Pentti Linkola, un ecologista finlandés que defiende el asesinato de humanos e individuos de otras especies para proteger los ecosistemas. Sin embargo, Linkola no es muy apoyado por los ecologistas a pesar de ser congruente con los principios ecologistas.

Es aquí donde entra al juego el segundo problema, el del especismo dentro del ecologismo.  El argumento para asesinar a los individuos de las especies invasoras, como método de control poblacional para preservar las especies nativas es, precisamente, que estos individuos amenazan a los conceptos abstractos de ecosistema y especie. Sin que se haya demostrado, y sin si quiera poderse inferir razonablemente, que estos dos conceptos – ecosistemas y especie – sean entes con conciencia, sintiencia e intereses, los ecologistas los han dotado de un valor intrínseco, al mismo o mayor nivel que el valor intrínseco que otras ideologías postulan para los individuos sintientes y con intereses, dentro de los cuales cabemos los humanos, junto con los perros, gatos, vacas, gallinas, caballos, cabras, etc. Esto permite que la protección de los ecosistemas y la biodiversidad legitimen el asesinato, de gatos, ratas o cabras en detrimento de su consideración como seres sintientes, consideración propuesta por ideologías como el animalismo antiespecista, el  utilitarismo, la ética de los derechos animales, al ética del cuidado, el igualitarismo, entre otras[14]. Sin embargo, en la práctica estos ecologistas conservacionistas no defienden el asesinato de individuos de la especie humana que estén afectando a los ecosistemas y la biodiversidad, y en lugar de ello proponen multas, sanciones, educación, etc. Es apenas obvio que los individuos humanos al poseer, en su mayoría, la capacidad de razonar, pueden ser educados o sancionados, mientras que con otros animales no se podría hacer lo mismo. Sin embargo, el asesinato no es la única alternativa.

Es bien conocido, que en las ciudades donde existen problemas de sobrepoblación de perros o gatos, se toman medidas en pro del bienestar humano por los problemas acarreados por dicha sobrepoblación, pero también se toman medidas en pro del bienestar de los mismos animales no-humanos. Una forma ha sido la de asesinar a los animales como medio para controlar su población, pero debido a la violación de los intereses de estos individuos sintientes y a la crueldad que plantea este método, se han planteado otras estrategias que han tenido muy buenos resultados, como la esterilización.  Inclusive se han implementado, en algunos casos, métodos de esterilización y anticoncepción en especies invasoras como una alternativa a su asesinato[15],[16].  Pero estas medidas alternativas se han tomado en parte por las denuncias de colectivos animalistas como el PACMA en España ante las estrategias típicas de control poblacional por medio del asesinato[17].

Existe inclusive una vacuna para la reproducción de mamíferos[18], además de fármacos y alimentos que pueden disminuir la fertilidad de los individuos[19] por lo que no hay razón para no usar alternativas al asesinato desde una postura animalista y antiespecista, que no discrimine los intereses y la vida de los individuos en función de su especie, ni que los ponga por debajo, en importancia, de conceptos abstractos como la biodiversidad y los ecosistemas, que aunque tienen gran importancia, no poseen intereses intrínsecos al carecer de sintiencia.

Del mismo modo en que en la sociedad globalizada no defendemos la ablación del clítoris por ser parte de la “diversidad cultural” del planeta, pasando por encima de los derechos de las víctimas, tampoco es razonable que defendamos el asesinato de individuos sintientes en pro de la “diversidad biológica” o “biodiversidad”. La moral deontológica, que es aplicada a los derechos humanos, tiene prevalencia en los momentos en los que hay amenazas a los ecosistemas o a la biodiversidad por parte del humano, pues los intereses vitales del humano como ser sintiente, tenga o no  una agencia moral[20], tienen un valor superior al de los ecosistemas y la biodiveridad, y nunca son puestos por debajo de estos últimos. Esto es, el derecho a la vida de un ser humano nunca podrá ser violado por motivaciones ecologistas.

Aplicar dentro del ecologismo una moral para los humanos y otra para el resto de seres sintientes, es practicar lo que llamo un ecologismo especista[21], el cual adolece de los mismos problemas de un humanismo racista o de una democracia sólo para los ciudadanos libres (no-esclavizados), griegos y de sexo masculino.

Hemos visto cómo el ecologismo, tanto en los principios como en la práctica, es un movimiento distinto y con fines diferentes a los del movimiento animalista antiespecista. También hemos visto cómo los intereses de ambos movimientos pueden verse confrontados, al punto de que podemos identificar un ecologismo especista.

El especismo es una discriminación arbitraria en función de la especie, que no tiene sentido ante la lógica racional ni ante la evidencia científica[22]. Es por esto que se hace necesario distinguir entre los fines de los movimientos animalistas antiespecistas y las prácticas y posiciones actuales de los movimientos ecologistas, pues los medios a menudo confunden ambas ideologías[23] con fines distintos y, a menudo, contrapuestos[24]. También se hace necesario denunciar el especismo donde quiera que se encuentre, incluyendo al movimiento ecologista, e intentar de manera fraternal y racional, mostrarles los inconvenientes de sus posiciones de modo que se adopte una perspectiva no-especista dentro del ecologismo, y si es posible, una postura ecologista antiespecista. Poner de manifiesto estos puntos podrá permitir que en futuras ocasiones, ante catástrofes ecológicas, se implementen medidas que no violen, o violen al mínimo, los intereses de individuos sintientes, sean estos animales humanos o no humanos.

Referencias:

[1] http://elpais.com/elpais/2016/03/28/ciencia/1459157964_360216.html

[2] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/24/actualidad/1406224017_140906.html

[3] Jones, Holly P., et al. “Invasive mammal eradication on islands results in substantial conservation gains.” Proceedings of the National Academy of Sciences (2016): 201521179. Ver en http://www.pnas.org/content/early/2016/03/16/1521179113.full

[4] https://vimeo.com/37021242

[5] Courchamp, F., Hoffmann, B. D., Russell, J. C., Leclerc, C., & Bellard, C. (2014). Climate change, sea-level rise, and conservation: keeping island biodiversity afloat. Trends in ecology & evolution, 29(3), 127-130.

[6] http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/05/natura/1378398191.html

[7] http://www.humboldt.org.co/es/test/item/download/96_50076c1a309995439c710e868e2cc6ff

[8] http://www.humboldt.org.co/es/test/item/download/72_d1ad9057c50100cb6a75f603b9f32f1e

[9] http://www.biodiversidad.gob.mx/especies/distribesp.html

[10] Faria, C. (2012). Muerte entre las flores: el conflicto entre el ecologismo y la defensa de los animales no humanos. Viento Sur125, 67-76.

Ver en https://www.vientosur.info/IMG/pdf/VS125_C_Faria_Muerte_entre_flores.pdf

[11] ibíd

[12] ibíd

[13] Este tipo de ecologismo plantea que los ecosistemas y la biodiversidad importan por los beneficios que nos pueden dar a los seres humanos, los  llamados servicios ecosistémicos. Por esto, su importancia no es intrínseca sino que estos tienen un valor instrumental por los beneficios reportados al ser humano.

[14] http://www.ub.edu/fildt/revista/RByD16_animal.htm

[15] http://www.lavanguardia.com/local/anoia/20140409/54404869588/igualada-controlara-poblacion-palomas-anticonceptivos.html

[16]http://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza_provincia/zaragoza/2013/12/28/la_colonia_cotorras_argentinas_reduce_por_tercer_ano_consecutivo_262906_301.html

[17] https://pacma.es/el-colegio-de-abogados-de-barcelona-denuncia-que-el-ayto-de-barcelona-quiere-seguir-matando-palomas/

[18] http://discovery.ucl.ac.uk/916/1/Delves%26Roitt.pdf

[19] https://en.wikipedia.org/wiki/Nicarbazin

[20] Es decir, aquellos que no poseen agencia moral como los niños, los enfermos mentales o los individuos con retraso mental, quienes no están capacitados para ejercer deberes pero sí tienen derechos.

[21] Se ha dado incluso que ecologistas alerten sobre no dejarse contaminar por los animalistas, a los cuales caricaturiza como seguidores de ideas new age, extremistas y misántropos. Ver en: http://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2014/05/13/el-ecologismo-no-debe-caer-en-la-trampa-animalista/ para una refutación antiespecista ver http://www.dilemata.net/index.php/blog/etica-mas-alla-de-la-especie/683-atacando-a-la-defensa-de-los-animales-desde-el-ecologismo

[22] http://filosofiavegana.blogspot.com.co/2012/12/tres-versiones-del-especismo.html

[23] http://www.lavanguardia.com/medio-ambiente/20131002/54388305660/ecologistas-denuncian-crueldad-comer-carne-animales.html

[24] https://blog.pacma.es/la-palabra/oscar-horta-etica-y-animales-no-humanos/

 

Medellín – Colombia

Imagen: Multitude of Animals and Foul in a Forest Glen.

Artista: Roelant SaveryI.

Tomada de: https://art.famsf.org/roelant-savery/multitude-animals-and-foul-forest-glen-2004353

Dore Zapata

About Dore Zapata

Dore Zapata
Trabajadora Social de la Universidad de Antioquia. Activista de la Revolución de la Cuchara desde principios de 2008.

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