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El aspartamo o Nutrasweet, otro ataque a la salud. UN DULCE VENENO LEGAL

1-¿Qué es el Aspartamo?

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El aspartamo es un edulcorante artificial (100% químico) que se emplea como sustituto del azúcar (sacarosa) porque, a diferencia de éste, no aporta apenas calorías, no provoca caries y además puede ser consumido por personas diabéticas. Por eso lo podemos encontrar en muchos alimentos sin azúcar, como algunos chicles y refrescos y en alimentos dietéticos y para diabéticos. Se comercializa bajo las marcas Natreen, Canderel, Nutrasweet, Hileret Sweet, Equalseet, E-951 y en otros productos alimenticios siendo las mayores fuentes de aspartamo: chicles, edulcorantes artificiales de mesa, agua saborizada, gaseosa dietética, productos sin azúcar, zumos en polvo, yogurts, cereales, medicamentos pediátricos, complejos vitaminicos y salsas para cocinar.

El aspartamo es de 150 a 200 veces más dulce que el azúcar. Todos los edulcorantes se clasifican con respecto a la sacarosa o azúcar común, por lo que el valor de 200 veces se obtiene al compararlo con diluciones hechas en laboratorio de sacarosa (dulzura relativa = 100) al 15%.  

Su nombre químico es L-alfa-aspartil-L-fenilalanina metil éster y su fórmula química es C14H18N2O5

 

2- Cómo se descubre el Aspartamo?

El aspartamo fue descubierto en 1965 por la multinacional farmacéutica G.D. Searl and Company no logrando obtener  la aprobación de la FDA, debido a diversos estudios negativos que encontraban serias anomalías en el aspartamo, vinculándolo a la inducción de tumores cerebrales. Hasta que en 1985 Monsanto –una de las compañías líderes en hacer su negocio en desmedro de la salud humana-  compró G.D. Searl y creó James Hetfield Company,

En rápida aparición del juego de favores oficiales de que disfruta la gigante químico-farmacéutica, el entonces presidente Ronald Reagan despidió al comisionado de la FDA y nombró a otro en su lugar. Como era de esperarse, aquella decisión anterior de revocar la licencia para vender el aspartamo fue a su vez revocada, y el nuevo edulcorante Nutrasweet salió esta vez libremente a ser conocido por el mundo. Y  a causar estragos en el común de la gente que lo consume. Cabe destacar que esta sustancia no se quedó en un simple edulcorante que reemplaza al azúcar, ya que fue incorporada también a las bebidas gaseosas tipo “diet”, como “Diet Coca” y “Diet Pepsi”, a gomas de mascar, tabletas, alimentos secos y a varios productos más de consumo masivo de los marcados como “libre de azúcar”.

 

3-Cómo se comporta en nuestro organismo?

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El aspartamo es estable cuando se encuentra seco o congelado, pero se descompone y pierde su poder edulcorante con el transcurso del tiempo, cuando se conserva en líquidos a temperaturas superiores a 30 °C. Cuando la temperatura del aspartame excede los 30 °C, (siendo la temperatura corporal aprox. de 37 °C) se descompone en alcohol de madera o metanol, ácido aspártico y fenilalanina; el 10% del metanol-alcohol de madera–  se convierte en formaldehido (fluido de embalsamiento) y posteriormente en ácido fórmico; toxina que se encuentra en el veneno de la picadura de hormiga, lo que causa acidosis metabólica. (Fuente: El guardián de la salud, edición nro. 14, pág. 13)

Por su parte la fenilalanina, que es descartada de plano para los individuos que padecen fenilcetonuria, se descompone en DKP, un agente que causa tumores cerebrales y en tirosina, compuesto que afecta articulaciones, válvulas cardíacas, cálculos prostáticos, renales y vesícula . Ya en 1994, y sólo en sus primeros meses, el gobierno norteamericano había contabilizado miles de quejas por efectos adversos del aspartamo. El 75% de todas las quejas se registró en el Sistema de Monitoreo de Reacciones Adversas, y estas reacciones adversas sugieren que el aspartamo es una fuerte neurotoxina.

 

  4- Qué efectos causa en nuestra  Salud?

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Organizaciones como la Unidad de Investigación sobre Política Científica de la Universidad de Sussex, Inglaterra consideran que el aspartamo no es seguro y tiene numerosos efectos secundarios. Diversos informes y estudios de la década de 1980 relacionan el aspartamo con un conjunto amplio de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visión borrosa, entumecimiento, pérdida de audición, espasmos musculares y ataques inducidos de tipo epiléptico, entre otras dolencias afectando principalmente hígado, cerebro y retina.

Por su parte el Dr. Erik Millstone, de la Unidad de Investigación sobre Políticas Científicas de la Universidad de Sussex, Gran Bretaña, cita una serie de informes ya existentes en los años ’80 que relacionan al aspartamo con una amplia serie de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visión nublada, pérdida de sensibilidad y de oído, dolores musculares, ataques de tipo epiléptico, entumecimiento de las extremidades, síntomas parecidos a la esclerosis múltiple y al lupus, excitabilidad, disfunción hepática, pérdida de la memoria, conducta agresiva, convulsiones, daños visuales y degeneración neurológica mayor, entre muchas otras más. Algunas, además de cáncer cerebral, tan graves como Mal de Alzheimer y ceguera. Esto fue avalado en una carta dirigida en 1995 al editor de la revista “Creative Loafing Magazine” por Michael Evangelista, ex investigador de la FDA, quien además denunció los manejos ilegales de la agencia gubernamental, en complicidad con Monsanto, para poder sacar a la venta el Nutrasweet y otros engendros de la multinacional químico-farmacéutica.

Un estudio publicado por Dr. H.J. Roberts del Instituto de Investigación Médica Palm Beach, “La enfermedad por Aspartame: una epidemia ignorada” demuestra sensilidad al aspartame en 1200 casos encontrados en su propia consulta. Afirma que la toxicidad del Aspartame a menudo se revela por si misma por medio de desórdenes al SNC y daño al sistema inmunológico y puede imitar los síntomas de diversas enfermedades o empeorarlas, tales como: Esclerosis múltiple, Enfermedad de Alzheimer, Artritis, Fibromialgia, Síndrome de fatiga crónica, Trastorno de ansiedad, Lupus, Defectos cancerígenos, Enfermedad de Lyme, Enfermedad de Parkinson, Sensibilidad química múltiple, Desorden del déficit atencional, Depresión y otras enfermedades psicológicas, Diabetes y complicaciones diabéticas, Linfoma, Hipotiroidismo.(Fuente: El guardián de la salud, edición nro 20, pág. 15)

Se vincula al Aspartame a la obesidad en vez de controlar el peso, esto se debe a fenilalanina, uno de los componentes del aspartame: bloquea la producción de serotonina, un neurotransmisor que envía mensajes desde la glándula pineal en el cerebro. Cuando no funciona la producción de serotonina del organismo pueden aparecer múltiples síntomas, desde síndrome premenstrual hasta depresión. Más importante aún, la insuficiencia de serotonina provoca más ansias por azúcar y carbohidratos y aumenta la probabilidad de una comilona, lo que eventualmente conduce a obesidad. (Fuente: El guardián de la salud, edición nro.14, pág. 13)

Aspartamo  al igual que otras drogas psicotrópicas, estimulantes directos (cocaína, anfetaminas), sedantes, alcohol, marihuana, aspartamo (Nutrasweet) son todas drogas excitatorias, que ejercen presión para que los receptores se abran al cerebro y permitan ingrese el calcio. La reacción inicial es una claridad y agudeza mental, pero a medida que las células son forzadas a abrirse artificialmente se fatigan, desgastan y sufren de excitoxicidad, el pensamiento se vuelve torpe y lento. (Fuente: El guardián de la salud, edición nro 35, pág. 15)

Se vincula al Apartame con la Seudo-gota (provocado por la tirosina y el desecho de ésta el ácido homogentísimo – ya que el Aspartame contiene fenilalanina, aminoácido que se convierte en tirosina).afectando las articulaciones, válvulas cardíacas, cálculos prostáticos, renales y vesícula.(Fuente: El guardián de la salud, edición nro. 85, pág. 18)

La FDA ha registrado más de 92 síntomas vinculados al consumo de Aspartame: Dolor de cabeza, depresión, ansiedad, pérdida de equilibrio, problemas auditivos, hemorragia ocular, perturbación de la vista, Daño neuronal, alteraciones cerebrales y del sistema nervioso, tales como la enfermedad de Alzheimer, esclerosis Múltiple y Lupus Sistémico. Se lo Relaciona con Tumores Cerebrales, Síndrome de fatiga Crónica, Epilepsia, Fibromilagia, Enfermedad Cardíacas.(Fuente: Libro “Excitoxinas: el sabor que mata”, the taste that kills (Health Press, 1994) – Dr. Russell Blaydock – Neurocirujano

  5-Controversia sobre el aspartamo

En este caso, la controversia tiene un fundamento: se debe principalmente a los estudios realizados por el científico italiano Morando Sofritti y el Instituto Ramazzini, en los que se concluye que esta sustancia provoca cáncer en ratas de laboratorio, relacionadose  con mayor incidencia de linfomas y leucemias en las ratas hembras. Julio 18, 2005(Centro de del cáncer de la Fundación Europea de oncología y ciencias ambientales en Bologna.CRC.Italia) .(Fuente: El guardián de la salud, edición nro. 19, pág. 14)

Tras los primeros estudios realizados por el Instituto Ramazzini (que comenzaron hace diez años) se concluyó que el aspartamo es un agente cancerígeno multipotencial, incluso en dosis consideradas seguras por las autoridades sanitarias. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), preocupada por estos resultados, decidió pedir al Instituto todos los datos de la investigación para evaluarlos en profundidad. Una vez evaluados, la EFSA concluyó que no hay evidencias firmes que permitan decir que el aspartamo es cancerígeno en las dosis indicadas [la ingesta diaria admisible (IDA)  es de 40 mg/kg peso corporal por día, lo que supone una ingestión de 2800 mg/día en una persona de 70 kg de peso. Es decir, una persona de 70 kg de peso podría tomar casi 3 g de aspartamo al día durante todos los días de tu vida, cantidad que es muy elevada, aunque no lo parezca, porque recuerda que el poder endulzante del aspartamo es muy grande]. Las dosis utilizadas (corregidas por la tasa metabólica basal) corresponderían a aproximadamente el contenido de media docena de latas de refresco “light.

Durante el pasado año 2010, dos investigaciones dirigidas por Sofritti y por Halldorsson, respectivamente, llegaron de nuevo a la conclusión de que el aspartamo era un agente cancerígeno. La EFSA volvió a evaluar estas investigaciones (como se puede ver aquí), concluyendo que no hay una relación causal entre el aspartamo y el cáncer (además alega que el diseño experimental no fue todo lo bueno que debiera). Además descartó reconsiderar las evaluaciones de los edulcorantes que ya fueron declarados como seguros  y por ello autorizados en la Unión Europea.

A pesar de ello, los críticos como la activista luchadora contra el aspartamo Betty Martini, han promovido demandas indocumentadas de numerosos riesgos de salud (como esclerosis múltiple, lupus sistémico, toxicidad del metanol, ceguera, espasmos, dolores punzantes, convulsiones, dolores de cabeza, depresión, ansiedad, pérdida de memoria, defectos de nacimiento y muerte), información que se ha hecho llegar a la FDA, que se niega a comentar los datos. Estas afirmaciones de riesgo para la salud han sido examinadas y desacreditadas por numerosos proyectos de investigación científica, y también están generalmente rechazadas por gobiernos y las principales organizaciones de seguridad alimentaria y de la salud, pero ninguno de los estudios que demuestran fehacientemente la conversión del aspartamo en formaldehído en tejidos y su generación de cáncer y convulsiones en animales de laboratorio han sido repetidos ni se ha demostrado (a pesar de los años transcurridos y del coste en contrainformación) que no correspondan a la verdad. Simplemente se ignoran a la hora de redactar informes independientemente de los daños que puedan producirse a la población en general.

Pruebas iniciales de seguridad sugirieron que el aspartamo causó tumor cerebral en ratas, como resultado el aspartame fue retirado en los Estados Unidos por varios años. En 1980, la FDA, convocó un Consejo Público de Investigación, que consistió en asesores independientes encargados de examinar y comprender la relación entre el aspartame y el cáncer en cerebro. Sus conclusiones no fueron claras sobre si el aspartame causa daño cerebral y recomendaron la no aprobación del aspartame en ese momento. En 1981, el comisionado para la FDA, Arthur Hull Hayes, recientemente designado por el presidente Ronald Reagan, aprobó el aspartame como aditivo de las comidas, pero fue asociado estrechamente con la industria de edulcorantes artificiales, teniendo varios amigos íntimos, el más notable Donald Rumsfeld, ex secretario de defensa de los Estados Unidos, y entonces el CEO de la compañía Searle. Hayes, citó datos a partir de un sólo estudio japonés que no había sido avalado por los miembros de la PBOI, como la razón para esta aprobación.

Desde que la FDA aprobó el aspartame para su consumo, algunos investigadores han sugerido que un incremento en la tasa de tumores de cerebro en los Estados Unidos puede estar al menos, parcialmente relacionado con el incremento en la disponibilidad y consumo del aspartame. Algunos investigadores, frecuentemente apoyados por compañías que producen edulcorantes artificiales, han encontrado algún nexo entre el aspartame y el cáncer, u otros problemas de salud.

 

6-Por qué se cree que el Aspartamo puede ser cancerígeno?

Debemos considerar que el aspartamo es el aditivo alimentario sobre el que se han hecho más controles y evaluaciones.

El aspartamo está formado por dos aminoácidos (ácido aspártico y fenilalanina) y por metanol. Durante la metabolización de este edulcorante en el organismo, el metanol es transformado en formaldehído, un compuesto que la Organización Mundial de la Salud considera cancerígeno desde el año 2004. Llegados a este punto, que puede causar alarma, nos encontramos ante lo de siempre: todas las sustancias son nocivas si no se consumen en la cantidad adecuada (incluso algo tan saludable como el agua). La pregunta que se plantea ahora es si la cantidad de formaldehído que se forma en nuestro cuerpo tras la ingestión de aspartamo es suficiente para provocar el desarrollo de un mecanismo que acabe desembocando en cáncer? “La pregunta está hecha, la advertencia también.”

 

7-Por qué algo tan potencialmente dañino para el consumidor sigue siendo usado en miles de diferentes productos “dietéticos” o “light” en el mercado?

Sólo podemos pensar que es debido a presiones ejercidas, por la industria colaboradora al Ministerio de Salud de cada país. En cuanto a nuestro consumo personal y familiar, es muy importante estar consciente de la implicaciones que conlleva a la ingesta de cualquier alimento o bebida que contenga Aspartame.(Fuente: El guardián de la salud, edición nro 14, pág. 13)

Recuerden que ningún endulzante artificial es natural y no pertenecen a la dieta humana o animal. Sirven sólo con el propósito de eliminar el azúcar la cuál es mortífera si se consume en exceso durante un largo período de tiempo sin embargo con los endulzantes químicos, también sufrirá efectos secundarios eventualmente. NADA REEMPLAZA A UNA BUENA DIETA

La sucralosa es que está recibiendo los mejores comentarios y muchas grandes compañías mundiales están cambiando a éste tipo de endulzante. La demanda excede al suministro de EE.UU. (El guardián de la Salud, edición nro. 17, pág. Nro. 2)

 

 aspartamo todos

 

CADENA DE FAVORES  –  ASPARTAMO

(ANEXO)

 

Recordando lo antes mencionado respecto de los “matrimonios por conveniencia” entre los fabricantes del Nutrasweet, la FDA –la citada agencia norteamericana que supuestamente debe velar por la salud de los ciudadanos- y diversos personajes de la política, veremos algunos ejemplos sobre esas complicidades criminales.

Así como Donald Rumsfeld, antes de hacerse más conocido llegando a la cima de la Defensa estadounidense con los resultados que todos sabemos –invasión a Irak argumentando existencia de “armas de destrucción masiva” que no existían, reciente inauguración de una base norteamericana en Paraguay, etc.- se había desempeñado como CEO del laboratorio que descubrió el aspartamo, en el que aún mantendría acciones, otros políticos de distintas administraciones también han integrado, o lo siguen haciendo, esta “cadena de favores” entre ellos y ciertas multinacionales químicas y farmacéuticas.

Otro que recibió su premio por los “servicios prestados” llegando a CEO, en este caso de Monsanto, es Robert Shapiro, empeñado en lavar la imagen de la compañía presentándola como una institución ilustrada que lucha por alimentar al mundo. Shapiro, al igual que Rumsfeld, comenzó trabajando en los laboratorios Searle en 1979, y en 1982 llegó al cargo de presidente de la División Nutrasweet. De allí saltó hacia áreas del gobierno de su país, pasando a ser miembro del Comité Asesor para las Políticas y Negociaciones Comerciales del Presidente, cumpliendo previamente un período en el Equipo de Revisión de la Política Doméstica de la Casa Blanca. Luego, semejando un boomerang, retornó a lo que le dejaba más dinero: ser ejecutivo de la citada multinacional.

Como se había señalado anteriormente, el presidente Ronald Reagan despidió en su momento al comisionado de la FDA que había rechazado la aprobación del Nutrasweet dada la cantidad de estudios que la desaconsejaban. Reagan, considerado un “amigo” del laboratorio Searle –toda una maravilla en esto de reunir amigos-, nombró en su lugar al Dr. Arthur Hayes. Ante tanta oposición a la aprobación del aspartamo, éste debió designar una Junta de investigación, la que a su vez recomendó nuevamente que no se aprobara la sustancia. Entonces, tercamente –de todas maneras para eso había sido puesto en el cargo-, Hayes desconoció la decisión de la Junta y aprobó el uso del aspartamo-Nutrasweet. Al poco tiempo, y mientras muchos se preguntaban de qué manera la cuenta bancaria del Dr. Hayes había engrosado tan rápidamente, éste dejó su cargo para ocupar un alto puesto en la consultora de relaciones públicas Burton-Marsteller, encargada de lavar la cara de Searle, Monsanto y otras compañías por el estilo.

A fines de la década de 1980, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (el célebre MIT) analizaron a 80 personas que sufrían ataques cerebrales un tiempo después de comer o beber productos que contenían aspartamo. Sobre ello el Instituto Comunitario de Nutrición (CNI) declaró: “Estos 80 casos requieren que la FDA de manera expedita remueva el producto del mercado”. Una utopía, teniendo en cuenta las “relaciones carnales” entre la FDA y las multinacionales químico-farmacétucicas.

Por otra parte, es notorio que Monsanto suministra fondos a organizaciones de comercio como la Asociación Diabética Americana, la Asociación Dietética Americana, y otras similares. Con lo cual esas entidades, además de endosar sus nombres en los productos de la empresa, como si los avalara, obviamente se marginan de cualquier comentario que resulte negativo hacia esos productos.

 Otro dato para nada menor: la facilidad de Monsanto para desparramar dinero a efectos de aceitar convenientemente todos los engranajes necesarios, siempre que sean útiles a sus fines, incluyó un fabuloso aporte monetario para el financiamiento de la campaña a la presidencia del actual mandatario estadounidense, George W. Bush. Se aseguró así una importantísima contraprestación, por supuesto. Y si hablamos de contraprestaciones desde un nivel gubernamental, otros datos al margen (o no tan al margen), nos revelan que varios de los prohombres y mujeres del equipo presidencial, o que pertenecieron a él, están ligados a diversas multinacionales, que si bien no son todas del rubro químico-farmacéutico, igualmente hacen estragos, como corresponde a una multinacional que se precie, en todo el mundo. Tenemos así que el propio presidente norteamericano, además de sus negocios petroleros, es accionista de General Electric; su vicepresidente Dick Cheney, además de su vinculación a Halliburton y otras empresas ligadas a armamentos y construcción, tiene contactos empresariales con Procter & Gamble; Colin Powell y Donald Rumsfeld en General Dynamics; el ex secretario del Tesoro, Paul O’Neill, en Lucent Technologies; y la secretaria de Agricultura, Ann Veneman, tiene contactos empresariales, además de acciones, en Monsanto. Merece su capítulo aparte la titular del Departamento de Estado, Condoleezza Rice, quien antes de asumir su cargo y matizando sus atareadas labores con la ejecución del piano, formó parte del directorio de Chevron-Texaco, compañía de la cual era además accionista y administradora. Su contracción al trabajo allí –el hecho de ser soltera se lo permite- mereció que la empresa la homenajeara dando su nombre a uno de los barcos petroleros de 130.000 toneladas de su flota, en agradecimiento por los servicios prestados. Una gran familia en un círculo perfecto de favores.

Volviendo al tema que nos ocupa, la Dra. Virginia Weldon –que dicho sea de paso es pediatra- era a finales de los ’90 uno de los vicepresidentes de Monsanto y, según informó entonces el diario “St. Louis Post Dispacht”, también uno de los candidatos principales a ocupar el cargo de comisionado en la FDA. Una edición de esa época del “Chemical and Engineering News” señalaba: “Si Weldon consigue ser nombrada, Monsanto tendrá a su ex vicepresidente con el poder de bendecir docenas de productos químicos y endulzantes nuevos, biofabricados por Monsanto. Uno de esos productos nuevos es el Nutrasweet 2000, esperando ser aprobado. ¿Es la misión de Monsanto conseguir que su Dra. Weldon sea escogida como comisionada de la FDA para que lo apruebe?”. Ignoramos si la Dra. Weldon accedió finalmente al máximo cargo en la FDA. Lo cierto es que el Nutrasweet, en todas sus versiones, circula tranquilamente por todo el mundo. Un caso parecido es el de Margaret Miller, una investigadora de Monsanto que se trasladó a la FDA y pasó a ocupar un puesto en el que revisa sus propias investigaciones. En esto que algunos llaman “la marcha de Monsanto sobre Washington”, también un abogado de esa multinacional, Michael Taylor, se ubicó en un puesto en la FDA en el que pasó a supervisar los procesos de aprobación.

En 1977 dos abogados del Departamento de Justicia, Sam Skinner y William Conlon, fueron designados fiscales en las acusaciones al laboratorio Searle de haber suministrado pruebas fraudulentas en los análisis sobre el Nutrasweet. En muy poco tiempo, ambos fueron debidamente comprados y se pasaron al equipo de la defensa de la empresa. Y David Kessler, otro ex comisionado de la FDA que se retiró cuando comenzaron a hacerle muchas preguntas sobre el rellenado de su cuenta, fue otro de los que dieron aprobación general al Nutrasweet.

Cabe agregar que cuando se descubrió que la Stevia, una planta cultivada en Paraguay y mayormente en Brasil, servía como eficaz edulcorante sin tener ningún efecto nocivo por tratarse de un producto natural, la FDA –haciéndose eco de las “sugerencias” de sus amigos de las multinacionales del sector- prohibió su comercialización en Estados Unidos. Finalmente, luego de algunas protestas brasileñas y de consumidores del producto, se le permitió su entrada al país, pero sólo –una incongruencia total- como “producto cosmético”.

Estos son sólo algunos ejemplos de lo que constituye, como puede apreciarse, todo un conveniente entramado político-empresario-institucional para proteger a las compañías fabricantes, en este caso, del aspartamo-Nutrasweet, además de otros engendros que atentan contra la salud de los consumidores.

 

 

 

 

 

Andre Madre Tierra

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