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¿Dónde quedan los humanos?

De los animales se habla mucho. Se los defiende ahora desde todos los ángulos y, gracias a esto, algún avance hay en evitar su maltrato en términos generales. Preguntarse por los animales y su bienestar, que no es otra cosa que preguntarsse cómo hacer una sociedad más justa y compasiva es sin duda un logro que deberíamos estar celebrando de forma unánime. Sin embargo no es así. Primero porque parece un tema menor que nada tiene que ver con las reales necesidades de la humanidad y segundo, y de la mano de lo primero, porque ante tanto amor por ellos nos olvidamos de amar a los humanos.

humanos

Sobre las reales necesidades de la humanidad, está claro que hay gente sin techo comida y sufriendo por atención médica. Pero, cómo sabemos, hay comida suficiente, se pueden construir más casas y con un poco de empeño se pueden armar sistemas de salud para todos. Ya lo dijo Jesús hace rato, mira los animales no aran la tierra y sin embargo comen. Así, el problema no es de cantidad sino de consciencia. Y la pregunta es: ¿Tiene que ver el respeto por los animales con la evolución de nuestra consciencia?.

Los yogis, estudiosos de la consciencia dicen sin titubear que sí. Y no sólo por sus razones y saberes ancestrales (que como buenos sobrados de colonos tendemos a rechazar) sino por las evidencias numéricas: Matando y comiendo animales el ser humano se hace daño a sí mismo, desperdicia suelos, agua, contamina y hace crecer el hambre en el mundo, justamente. Pero, aparte de eso, la consciencia humana tiene que ver con otras cosas. No es lo evidente o lo que no me conviene lo único que guía mi acción, nuestra consciencia tiene la posibilidad incluso de ir en contra de mis intereses particulares por ayudar a alguien que lo necesita. Esa es la verdadera evolución de la conciencia, lo otro es comercio y superviviencia y estamos acá para algo más y son los animales justo quienes nos ayudan a demostrarlo.

Ahora, la idea es que si la conciencia se expande, el hacernos conscientes del dolor animal, no tiene que opacar nuestra consciencia del dolor de los humanos. Claro, los seres humanos son bastante más complejos y comunicarse con ellos no resulta tan sencillo. Pero justamente en esa complejidad se puede encontrar un tipo de relación profunda y llena de matices. La invitación es sencilla, si de los animales pueden darnos tanto los humanos podrían potenciarlo, que se necesite más trabajo, es cierto. Pero ánimo la conciencia es así y además, puedes estar ganando otro buen amigo de los animales… y tuyo.

 

 

 

Alejandro Arango

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El viejo Paul lo dijó hace rato: "Si los mataderos tuvieran paredes de cristal todos seríamos vegetarianos", dando en el clavo: Comemos carne, de la forma y en la cantidad que lo hacemos, porque no vemos cuando matan al animal. Hasta el más empecinado carnívoro deja de comer tanta carne cuando le toca matar el mismo a la criatura, cuando no es que se hecha para atrás de una vez. Mala noticia para Paul todavía la carne se procesa lejos, y aunque quizás la crueldad del consumo de carne es cada día más evidenciada, todavía es muy fácil hacerse el de la vista gorda.