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Activismo… mucho más que hacer parte de una causa

Alguna vez le escuché a un poeta indígena del pueblo Kamsá del Putumayo:

(Parafraseando) Para vivir bonito, lo único que tienes que hacer es…

Pensar bonito, sentir bonito, decir bonito y actuar bonito.

Fui mamá adolescente, a pesar de ser una buena estudiante y de que me encantaba aprender, después de haber “cometido ese error” mi esperanza de ser profesional estaba diluida en un futuro incierto en el que lo único que tenía seguro, es que mi vida no sería la misma. Los primeros años como mamá fueron difíciles, incluso, cuando intento recordar lo que viví en esa época es extraño para mi, es como si hubiera llevado todo ese tiempo a un rincón de mi cerebro que no quiero revivir, de lo que sí me acuerdo es de los conciertos de rock con bandas locales, de algunos momentos valiosos de mi hija en crecimiento y de unos trabajos malucos en los que me tocaba estar porque “tenía que cumplir con mi obligación”.

Sin embargo, nunca dejé de estudiar, así fueran cursos cortos, técnicas o leía cualquier libro que se me atravesara en el camino, seguía con una leve curiosidad que se intensificó cuando conocí el vegetarianismo, fue allí donde se abrió una puerta gigante a un mundo desconocido para mi, pero maravilloso desde el principio. En mi casa siempre me apoyaron, aunque creo que nunca pensaron que me llevaría a lo que soy hoy, yo tampoco lo pensé.

Con mi hija, después de la marcha por los animales Medellín en el año 2012.

Al año de volverme vegetariana gracias a la revista naranja de la revolución de la cuchara, al recetario de los Hare Krishnas “delicias naturales” y a mis búsquedas en la web, en 2008 conocí a algunos activistas, incluso a los creadores de la publicación e inmediatamente quise hacer parte del movimiento, a la par conocía un poco más sobre la filosofía espiritual hindú que se practicaba en Govinda’s el lugar de casi todos los encuentros de la Revo y también me uní a esta comunidad espiritual.

De ahí en adelante mi vida cambió, cada vez más me convencía de que había elegido un estilo de vida con el que me identificaba y me hacía feliz, entré a la Universidad de Antioquia a estudiar Trabajo Social, teniendo muy claro que articularía mi aprendizaje profesional con el activismo por los animales y la naturaleza, mientras estuve en la U me alejé un poco de la revo pero seguía siempre haciendo activismo, con algunos de mis amigos universitarios creamos un colectivo llamado “Todos Somos Uno” estudiábamos, compartíamos e hicimos algunos eventos para promover el veganismo, mantenía la llama viva y la necesidad de compartir esa pasión que cada día crecía más en mi.

Luego volví a la revo con mucha alegría y me convertí en una de las líderes del comando Medellín, comenzamos a construir la escuela de activismo “ciudadanos del mundo” y desde la primera experiencia en 2013 me enamoré de ese proyecto, en el cual he aprendido asuntos invaluables como persona, activista y profesional integral, pero lo más importante, he conocido personas maravillosas y muy importantes para mi, algunos de ellos/as activistas comprometidos e inspiradores en la lucha por un mundo más justo para todos/as.

No me canso de decirlo, gracias al activismo hoy soy profesional por las hamburguesas veganas que aprendí a hacer en la Revo y vendía diariamente para mi sustento en la UdeA, las “Dore Burguer”, gracias a un evento activista conocí a quien es hoy mi compañero de vida, gracias al activismo he aprendido un montón de cosas que no me enseñaron mis profes y también le he podido enseñar a mi hija asuntos que quizá muchos de sus compañeros nunca han escuchado en su vida, gracias a hacer parte de un colectivo social hoy tengo una beca de maestría con la que puedo seguir soñando con articular academia con activismo y hoy represento al movimiento animalista en el consejo territorial de paz, reconciliación y convivencia de Medellín, estos son tan solo algunos ejemplos. 

No sé qué pase en el futuro, creo que en parte me he dejado llevar por lo que el universo ha ido conspirando, he fluido y quiero seguir así, no me malinterpreten, no es sólo un asunto místico, también he trabajado duro por lograr ser lo que soy, además, hay otras cosas que he querido emprender y aún no se han dado, pero no me arrepiento de nada, no soy perfecta, lo sé, pero sigo mejorando y siendo feliz. La siguiente foto representa lo que quiero seguir SIENDO por el resto de mi vida, una persona que se une con otros desde el amor, la empatía y la amistad para promover sus ideas, que cree en la educación y que no necesita mucho para saber que lo tiene todo, porque como diría Mercedes Sosa “Gracias a la vida, que me ha dado tanto”… por eso esta historia, continuará.

Celebración 15 años Revolución de la cuchara, 2018.
Dore Zapata

About Dore Zapata

Dore Zapata
Madre joven, Trabajadora Social de la Universidad de Antioquia en Medellín, Colombia. Activista de la Revolución de la Cuchara desde 2008. Apasionada por el conocimiento, curiosa, sociable, conversadora y esperanzada.