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Abelardo y el huevito. Cuento. #JuevesLiterarios

Por: Juan Diego Vanegas Valencia. Activista por los animales en Medellín.

Estaba perdido en el campo y vagaba por todos lados buscando un lugar donde tomar agua, estaba completamente sediento y ya no era capaz de dar un paso más. El sol era implacable y se sentía muy fuerte en lo alto de esta colina ¿estaba en el paraíso? Me paré en esta colina cual suricato, vigilante, que no fuera a llegar un perro u otro animal feroz a comerme, porque desde aquí la vista era hermosa se divisaba un valle pleno, hermoso. Se veían volar hermosas aves que seguro también iban buscando algo de beber. Fue allí que a lo lejos vi algo raro como una pelotita de esas para jugar, similar con las que juegan los perritos. Bajé corriendo y me acerqué; inmediatamente me di cuenta que era un huevito, un hermoso y espectacular huevo que reposaba en el prado verde y fuerte. El sol brillaba intensamente, sin dejarse conquistar por nube alguna, el cielo poseía un color azul intenso, como los ojos de aquella gata que algún día pasó por mi vida y se fue sin decir adiós.

Llegue hasta el huevito y con tanto calor que hacía, creí que se iba a freír, lo tomé en mi boca y salí corriendo colina abajo para encontrar un sitio donde dejarlo para que el calor no le hiciera daño. Llegué hasta un árbol grande y hermoso que daba muy buena sombra y tenía los frutos más deliciosos y dulces. Unas ardillas se reían de mí porque yo tenía un huevito, ellas me decían: ¿Eres un gato-gallina? y yo, no las lograba entender. Solo les pregunte que si sabían de un lugar donde pudiera tomar agua, para lo cual me contestaron que más abajo encontraría un lago o podía ir a la granja que quedaba más lejos, pero era más segura, ya que en el lago, había un animal gigante que seguro me comería a mí o al huevito que llevaba. Esto me dio miedo y más bien me fui para la granja, así ésta estuviera más lejos; las ardillas se quedaron riendo y se dijeron pobre gato no sabe que si va al lago que hay en la granja, el animal feroz del río también se pasea por allá.

Caminé mucho y ya no podía más por el intenso calor. Llegué como pude he ingresé al establo debajo de unas tablas con mi huevito, una vaca que estaba en ese sitio me preguntó: -¿qué haces con ese huevito?, ¿qué quieres hacer con él? ¿Lo quieres para comértelo? y solo le dije que lo había encontrado y lo estaba cuidando, ella se rió y me dijo que ese huevo tenía una sorpresa.

Cuando la señora vaca se rió de mí por cuidar a un huevito y me dijo que ahí había una sorpresa, yo no me preocupe por eso, porque lo que solo me interesaba era encontrar al dueño del huevito.

Me quedé allí descansando un momento del intenso calor y me dediqué a dar un vistazo alrededor de este establo, había una variedad de animales, esto me sorprendió, y mi curiosidad propia de mi especie, me hizo conocer animales que nunca había visto, entre ellos había caballos, patos, ovejas, marranitos hermosos, gallinas que eran cuidadas por un señor Gallo. Hasta unas hermosas zarigüeyas estaban por allí con sus bellos hijos pegados a su espalda. ¡Ah! y un temible gato que solo molestaba al resto de los animales que se encontraban en esta granja, que no me asustó, simplemente se presentó.

Salí y busqué algo de agua porque estaba sediento y me topé con un marranito que tenía unos tres meses de edad, el se llamaba Nito y cuando se presentó me dijo… me llamo Nito… Marra-Nito, Me dio risa pero él me preguntó de dónde venía. Le dije que de la colina, que había encontrado a un huevito y lo estaba protegiendo y quería encontrar a su dueño. Se lo mostré y me dijo lo mismo que la señora vaca, que ahí había una sorpresa, seguía sin entender, pero yo ahí en medio de tantos y hermosos hermanos animales, decidí que debía encontrar su dueño.

Ya era tarde y todos se disponían a descansar, yo tenía hambre y solo había pasto que comía la vaca y el caballo y sin más me resigné. Me acosté a dormir al lado del huevito y así pase toda la noche, hasta que…..
…. el huevito se movía y yo me asusté. Pensé que alguien se lo quería robar, lo mire y vi que de la parte de adentro salía algo. El huevito se quebró y se asomó un hermoso polluelo que cuando me vio dijo: -que más parcero. Me reí porque no me dijo pío como debería de ser. ¡Ah! esta juventud. El caso es que también me decía Papá y yo le dije que no soy su papá. Yo te encontré y estoy buscando a tus padres, esa noche dormimos pegaditos porque la temperatura bajó mucho y hacía frío, hasta que salió el sol y….
Todo se llenó de luz, el aire olía rico y se sentía mucha paz en ese lugar….
Esta mañana es una hermosa mañana de verano, ya todos los animales de esta granja están despiertos solo Pollito sigue dormido, yo he dado una vuelta por ahí viendo a ver si me encuentro una de las gallinas para preguntarle si alguna de ellas es la mamá de Pollito, sin embargo, en el recorrido me he encontrado con Nito, el es un cerdito muy alegre y juguetón, solo tiene tres meses de edad y dice que él va a ser el padrón de las marraneras.
Él quería darme un tour por toda la granja para presentarme a todos los animales, pero nos fuimos mejor por Pollito ya que no quería dejarlo solo. Él ya se había despertado, estaba escondido en un rincón porque el gato feroz de la granja se lo quería comer. Nito dijo que ese gato no era nada bravo, porque él sabía que no podía hacerle daño a nadie en la granja, ya que en la granja prima el amor y respeto entre todos porque el dueño de ésta, solo quería que todos los animales vivieran felices.

Nos fuimos y nos presentaron a la señora vaca, ¿la recuerdan?, ella se rió de mí por el huevito, tenía un bello ternero de ocho meses, el cual no paraba de tomar leche. Nos fuimos para las marraneras, ya que Nito quería presentarnos a su mamá. Llegamos y el olor era muy fuerte y él decía “huele a paraíso”… aaahhhh que rico olor…. y decía que cuando fuera grande iba a montar un negocio de fragancias donde iba a hacer empacar este rico olor y lo iba a vender…. que seguro se haría muy rico. Pollito y yo le seguimos la corriente y si seguro que si, su mamá era una marrana muy grande y era una marrana muy dulce, ella se llamaba Roberta, sin embargo la visita fue corta, ya que mi afán era encontrar las gallinas pero nada que las veía y Pollito ya tenía hambre y no sabía qué darle de comer.

Hasta que apareció el gallo. Él se llama Consomé, Un gallo grande que cantaba muy duro, miró a Pollito y le preguntó de dónde salió y yo le expliqué todo, él dijo que las gallinas de aquí solo ponían huevos pero que no salían pollitos porque él estaba estéril y lo que me imaginé es que no podía recoger estiércol. Ssí que él no era hijo de Consomé. Caminamos la granja, hasta que nos topamos con un perro y este me correteó por toda la granja y casi me come, hasta que pude brincar una valla y me salvé y el otro gato solo reía al verme asustado. Pollito lloraba pero de la risa, ¡descarado que tal que no le hubiera cuidado!, estos hijos. Encontramos maíz y otras cosas para que Pollito comiera, lo deje ahí y nos fuimos para el lago Nito y yo. Caminamos los dos juntos y él me decía que en el lago había un personaje al cual todos en la granja le tenían miedo, pero que él no, él se la pasaba molestándolo y no entendía porque a él no lo perseguía como a todos, -¿será por mi suave y agradable olor? Y yo le dije que si a lo mejor era por eso, en el camino nos encontramos muchos árboles con grandes frutos y muchos y bellos pájaros, guacamayas, pericos y hasta pájaros carpintero que nos saludaban al paso.

El hermoso lago en su esplendor que reflejaba de forma fantástica el imponente sol, aparareció. En esta lago habían muchos peces que brincaban y danzaban, como saludando a este gato atrevido que llegó a esta granja solo a buscar la mamá de Pollito. De repente, así de la nada, sale un komodo, es un dragón grande e imponente, que proviene de una de las islas de oriente, que según las leyendas come de todo. Cuando lo vi me asuste mucho, más que con el perro que me puso a correr tanto, me hice detrás de Nito porque él me dijo que no le hace nada y eso que con el olor de Nito casi me desmayo. El dragón le preguntó a Nito que quien era yo y este le contestó. “Ws un amigo que viene de lejos. Está aquí en una labor social, muy bonita, le gusta proteger a otros. Vino buscando a los papás de un pollito”. Él inmediatamente dijo que le habían traído carne fresca y que seguro se lo comería. Yo me asusté y le dije que los animales se deben respetar, él se río y me dijo que si quería que no me comiera, tenía que cambiarme por él. Eso me asustó Inmediatamente pensé en Pollito y salí corriendo hacia la granja en busca de él, para advertirle. Lo busqué y lo encontré jugando con unas lombrices las cuales le gritaban que no se las comiera y el solo jugaba como un niño con su juguete nuevo. Lo tomé con mi boca y le dije que nos teníamos que ir de allí. Salí corriendo y en la huida nos encontramos a una niña, que bajo las informaciones suministradas por la señora vaca era la hija del dueño de la granja. Ella inmediatamente me tomó en sus brazos y dijo -¡Por Dios! ¿Qué es este hermoso regalo?, ¡seguro mi papá me lo trajo!-, y sin más me llevó a la casa de la granja. Yo sin poderme escapar de ella, terminé dejando a Pollito solo y en peligro y pensaba cómo me le puedo soltar a esta. En ese momento el papá me vio y le dijo que el gato no era de la granja que no sabía cómo había llegado. Ella igual me metió en su habitación y dijo que sería su nueva mascota, ahora verá pues por donde me le vuelvo a esta. Hasta que me acordé de mis ricos peditos, estrategia de escape perfecta. Y cuando me cargo… zaz. Solté uno súper oloroso y ella se enojó y me sacó de la casa. Es que uno sabe lo que tiene y cuando usarlo.

Fui por Pollito y lo metí al granero y le dije del peligro, él no me creía y como buen chico se quería hacer el héroe y enfrentar al dragón. Se fue para el lago y en el camino se topó con Nito. Éste le dijo que no fuera ya que el dragón se lo quería comer y él dijo que podía con ese dragón y siguió su camino. De repente se topó con Consomé y él le dijo que no fuera que iba a enfrentar al dragón porque tenía una deuda con ese dragón, y que ya era hora que se fuera de la granja. Pollito por primera vez sintió miedo y salió a buscarme. Nos encontramos en el establo y se metió por entre mis paticas, en esas regresó Consomé muy apresurado y detrás de él el dragón, todos los animales estaban ahí reunidos, el ambiente era muy tenso y todos estaban muy asustados porque nunca nadie había sido capaz de enfrentar a ese dragón.

El dragón pidió que le entregaremos a Pollito. ¿Cómo podría solicitar este dragón tal cosa? y salí y lo enfrenté. Le dijimos que esta granja todos los animales se respetaban y que ese era el mejor ejemplo que podían darle a todos, pero el solo quería comerse a Pollito.
Pollito asustado se asomó y le dijo que él solo quería encontrar a su mamá. El dragón rió y le dijo que jamás la encontraría porque él se la había comido. Cuando Consomé escuchó esto enfureció mucho y dijo que entonces Pollito si era hijo de él y él no era estéril, se alegro pero se preocupó por Pollito. El dragón brincó alto en dirección a Pollito y cuando se fue contra él yo le tomé su cola y lo tire al piso y le dije que recordara el cambio que él propuso. Me tomó en su boca y se fue al lago y nunca más volvimos a aparecer.

Todos en la granja quedaron tristes, porque aquel gato juguetón y monacho, que llegó de la nada con un huevito, nunca se rindió para protegerlo, jamás dio un paso atrás hasta que logró encontrar a su familia. Al menos Pollito crecerá en su granja al lado de Consomé que es su padre y muchos amigos que son también su familia.

Mientras Abelardo ya libre de todo peso material, subió de nuevo la colina y al ver atrás se dio cuenta que proteger una vida vale tanto, que hasta se puede dar la propia con tal de que otra pueda vivir.

Que seas feliz querido Pollito.

 

DIEGOVANVAL

Dore Zapata

About Dore Zapata

Dore Zapata
Trabajadora Social de la Universidad de Antioquia. Activista de la Revolución de la Cuchara desde principios de 2008.

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