Una dieta rica en lucro.

Por: Kalle Lans. Tomado de Adburters

Es posible que un día cualquiera el ciudadano común se encuentre con lo que debe ser una dieta adecuada. Un buen día se levanta y conoce la famosa pirámide de los alimentos, por ejemplo.

Si la historia terminará ahí todo estaría muy bien: son necesarias tanta cantidad de proteínas (perfectamente adquiribles de los vegetales), más aceites vegetales menos colesterol... en fin. Por desgracia en el mundo estamos: Empresas salvajes y comercio rampante.

En Estados Unidos (ejemplo tan odioso como pertinente) las palabras "comer menos" desaparecieron rápidamente y para siempre de la guía dietética oficial después de que el Presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos contestará en una audiencia del gobierno en 1977, "Disminución es un insulto, Sr. Senador".

Esto no es ninguna sorpresa. Los grandes capitales vencen consistentemente a las ciencias de la nutrición: Volvamos a la famosa pirámide. Durante 11 años, los servidores públicos ensamblaron los estudios que apoyarían su lanzamiento en 1991. Tomó entonces menos de un mes para que las furiosas corporaciones de carne y lácteos hicieran que la pirámide desapareciera. Para el año siguiente, lucharon por el diseño del "tazón de comida" que no diera categorías a los grupos de comida. Después de otro estudio que costó 855.000.00 dólares se obligó a los políticos a que admitieran que la pirámide de comida original era perfectamente correcta.

Mientras el Instituto Nacional de la Salud gasta 1 millón de dólares al año en su campaña de "cinco al día" para fomentar el consumo de frutas y verduras en la dieta estadounidense, las grandes marcas de comida gastan 10 billones de dólares al año en Estados Unidos; Mc Donald's invierte por sí sólo 1 billón de dólares en anuncios. Los nutricionistas recomiendan que consumamos de dos a tres porciones de lácteos al día. ¿A quién le importa? Britney Spears recomienda cuatro en su anuncio del "bigote de leche".

Desde pagos a políticos, hasta ejercer presión contra los estándares orgánicos; desde gratificaciones para los nutricionistas, hasta ocupar cargos en grupos científicos, la industria alimenticia siempre esta presente para asegurarse de que las reglas de la alimentación saludable estén tan borrosas como sea posible. Y está funcionando. De acuerdo a un estudio reciente de la Universidad de Cornell, el 84 por ciento de la gente se encuentra confundida acerca de la alimentación saludable, o bien han renunciado por completo a tratar de entenderla.

¿La entiende usted?