Cuando el olor te seduce.

Amigo Carnívoro, ¿es usted de los que cuando pasa por un asadero de pollos lo seducen los olores? , ¿Disfruta comiendo en cualquier lugar y toda clase de animales muertos?
Si es así está leyendo las líneas indicadas para que de una vez por todas se entere por todo lo que pasa la comida antes de llegar a su plato.
Si de lo contrario es usted vegetariano, siéntase orgulloso y descanse porque acá se va a dar cuenta de lo que está salvando a su cuerpo.

Era una mañana como todas en el centro de Medellín, por el Paseo Peatonal Carabobo transitaba la gente con su afán cotidiano, sin embargo, aquellas personas que caminaban por la  Iglesia de la Veracruz, se detenían ante un olor inusual, todo alrededor de la plazoleta de la iglesia olía a mortecina, la insoportable fetidez provenía de la fuente, pero esta vez no era el agua la que olía mal, ni mucho menos un mal perfume, tampoco había un basurero cerca; el asqueroso olor provenía de unos pollos muertos expuestos en plena calle del centro y que iban a ser lavados por un individuo que por su manera de vestir, se podía desconfiar de la dudosa procedencia de aquellos animales.

Lo peor de todo no era que el antihigiénico individuo estuviera lavando allí los animales, sino que estaba realizando ese procedimiento para luego venderlos a los restaurantes del centro de la ciudad, increíble, pero así mismo lo confesó el astuto y desagradable comerciante a las autoridades, quienes inquietadas por el asqueroso olor recurrieron al lugar.

Esta vez amigo carnívoro, si usted, el que se deja seducir por el olor a pollo asado, se salvó de consumir estos animales en avanzado estado de descomposición y no aptos para el consumo humano.

La Revolución de la Cuchara, con su fotógrafo estrella captó al comerciante in fraganti y acá están las pruebas para que no quede ninguna duda de las fechorías que pretendía hacer dicho individuo.
Estaremos atentos a nuevos acontecimientos para que si aun después de leer estas líneas sigues con la idea de consumir animales, (sin saber su procedencia) vayas dejando la costumbre de poner cadáveres en tu estómago.

 

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