La Revolución de la Cuchara y la política.

La Revolución de la Cuchara no apoya a ningún político pero invita a todos los políticos a unirse a nosotros.

Bajo una definición justa, la Revolución de la Cuchara es un movimiento netamente político: tiene que ver con las personas, con la distribución de los recursos, con el poder, con las costumbres, con los medios... etc. Pero a diferencia de lo que comúnmente se hace en la “política”,  presenta para cada campo de trabajo una propuesta concreta y efectiva.

Es por esto, por saber de lo que se trata trabajar con la gente, que las demás formas de ayudar a las personas nos parecen menores en relación al método revolucionario de la cuchara.
En tiempo, energía, presupuesto y resultados sacar la carne del plato es mucho más segura y pertinente que cualquier política de gobierno.

Así, con toda convicción, pasamos de largo por las elecciones, pero invitamos, eso sí, a todos los políticos a unirse a nuestra causa. Sin enredarnos ni rasgarnos las vestiduras por uno u otro candidato. Estamos convencidos de que si toda esa energía que se pone en las campañas se utilizara para promover el vegetarianismo habría muchísimos más resultados en términos políticos. Siendo vegetarianos disminuimos el hambre, preservamos el medio ambiente, hacemos que los recursos disponibles rindan más y todo de forma directa, con sólo sacar la carne del plato sin esperar campañas ni escrutinios.
Por un lado vemos que la Revolución es más efectiva y por otro nos cuesta realmente creer en la efectividad del voto y las campañas: Puede haber un gran político, pero seguramente, no gana, puede haber un gran político con opciones reales de ganar pero seguro lo matan, puede haber un gran político con opciones de ganar, al que no matan y gana pero después de ganar ya no es tan buen político o no puede gobernar por alguna circunstancia... Lo raro es que después de saber todo esto, las elecciones siguen ocupando un lugar tan importante en la vida de la gente. Y es que claro: las personas quieren que las cosas mejoren y ven en estas dinámicas una forma de aportar, piensan que es su única opción de hacer algo sin tener que disparar, infortunadamente no conocen La Revolución de la Cuchara.  Como decía la explicación de la primera publicación de La Revolución de la Cuchara, si alguien quiere participar en política que lo haga, pero si sus buenas intenciones son reales, que tenga en cuenta con sinceridad la Revolución de la Cuchara.

Seguramente desde ciertos organismos de gobierno con buena voluntad se podrían hacer importantes aportes, y en algunas ocasiones, actividades de la Revolución de la Cuchara han sido apoyadas de esta manera. Muchas gracias. Sin embargo, lo que nos deja dormir tranquilos es que no dependemos de esa ayuda. Podemos trabajar en forma directa, en la calle, con la gente, sentándonos a la mesa con ellos y nos va muy bien.

Hace poco en Colombia un activista de la Revolución de la Cuchara puso el logo de uno de los candidatos en campaña en su perfil de facebook. Casi de inmediato se escucharon voces de protesta, a las personas les quedaba difícil compaginar los ideales de la Revolución y sus efectivos métodos con lo que se ve normalmente en los candidatos a una presidencia en un país de Latinoamérica.

Si un candidato está con la revolución magnifico, sabemos que ha empezado de la mejor manera el examen moral al que todo hombre público debe someterse. Es raro un vegetariano ocasional, un vegetariano de campaña, un candidato vegetariano da claridad al menos en cierto grado que no se está inventando una moral pasajera sino una moral de fondo. Uno es vegetariano así suba o baje el dólar, por convicción y criterio propio, para hacerse vegetariano hace falta documentarse y listo, no hay que consultar a todos los asesores a ver si conviene o no. Si alguien tiene dudas con la relación entre la política y el vegetarianismo lo invitamos a que investigue sobre el Rey Ashoka, el Rey que se destaca en toda la historia por tener el récord de haber mantenido la mayor extensión de tierra durante el mayor tiempo en forma pacífica.

A menudo se compara el hecho de votar por un político como el matrimonio, puede parecer muy bien, pero no sabe uno con lo que le van a salir.  Una buena pista para aquellos que van a votar podría ser, más allá de los logos, mirar qué es lo que tiene en su plato, cuando está tranquilo, cuando nadie lo ve.

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