En la nevera hay un cadaver de Pollo...
Muchos de los que odian la brutalidad humana con los animales no ponen reparos en comerlos en sus más variadas formas.
Hay muchas leyes, que fijan los parámetros para el transporte, cría y sacrificio de animales para el consumo humano, en las que se especifica que no se debe ocasionarles “agitación, dolor o sufrimiento evitables”. Por ello se han extendido las formas de atontamiento mediante descargas eléctricas antes de ser pasados a cuchillo. Por fortuna para todos, casi nadie quiere ni oír hablar de cómo son tratados millones de animales que van a diario a sus platos, cómo son trasladados en camiones sin el menor miramiento, cómo viven hacinados, o cómo fueron criados y procesados los 20 kilos de pollo que se come en promedio una persona al año.
Si no fuera por nuestro lado cínico, nos haríamos vegetarianos.
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