Aprende a distinguir o muere.
Esta consigna le sirve a un tipo con hambre perdido en la selva rodeado de distintos frutos atractivos unos alimenticios y otros venenosos, y le sirve a todos los ciudadanos del mundo frente a los nuevos medios.
La muerte es cuando no sabemos distinguir entre un activista con algún mensaje importante y un anuncio de gaseosa, o lo que es peor, cuando consideramos que el activista se está entrometiendo en nuestra vida de forma fastidiosa, mientras contemplamos los anuncios con renovado espíritu arribista cada día. Con esto desperdiciamos la posibilidad única de sacar provecho de la información a la que ahora tenernos acceso.
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Rechazar el hecho de que alguien quiera compartirnos algo y tacharlo siempre de proselitista es tan tonto como negar lo bueno de cualquier amistad, porque en esencia todo amigo quiere hacernos pensar como él. Es lo que hay detrás cuando nos pasa una nueva revista, o nos trae un nuevo disco, y eso no tiene nada de malo. Y decimos esto porque, aunque sabemos que no falta el activista cansón, consideramos que el intercambio de información que estas épocas nos dan puede ser muy útil. Con un criterio sano hasta las posiciones más antagónicas se pueden reconciliar, para esto tenemos el ejemplo de los vegetarianos y los carnívoros.
El vegetarianismo es la típica idea que va en contra de las costumbres normales y que recibe bastante difusión por parte de unos pocos que, gracias a los nuevos medios, hacen realidad aquello de volverse una inmensa minoría. Al otro lado de la mesa, los carnívoros continúan con una tradición de siglos que los lleva a comer carne de forma natural. La reconciliación entre ellos puede venir de la siguiente manera, y ¡ojo! que hasta el mismo creador de facebook sale al baile.
Los vegetarianos pueden reconocer que la carne sabe bueno, y los carnívoros pueden reconocer que comer carne, ignorando la forma en que esta llega a la mesa, es un acto cobarde y poco consciente. Y dando cada uno un paso en la reconciliación, los vegetarianos se esfuerzan por hacer platos que un comedor de carne no lo hagan caer en la nostalgia de sabores perdidos. Y los carnívoros, como el creador de facebook justamente, se ponen en la tarea de “ser agradecidos” (como el mismo dice), y hacen el ejercicio de sólo comer la carne que matan (como se lo ha propuesto el joven Zuckerberg).
Unos dirán sabe igual, pero yo quiero carne, otros dirán es menos cobarde pero es muerte igual, y tienen razón, pero igual vale. Es significativo, y nos da toda la moral del mundo al pensar como nos podemos aún entender. Y esperemos que cuando alguien venga a mostrarme algo nuevo, aprovechemos los tiempos que corren y recibámoslo sin prejuicios, por más ideas locas que traiga, así vale la pena encontrarse cada día con que alguien quiere ser amigo tuyo. |